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Ser o no Ser… Instagramer. ¿Por qué huyen los artistas de Instagram? 👩‍🎨

Ser o no Ser… Instagramer. ¿Por qué huyen los artistas de Instagram? 👩‍🎨

Como creativa me he encontrado ante el dilema de seguir en Instagram o no. He notado una tendencia en otros ilustradores a tomarse descansos de esta plataforma* e incluso borrar sus cuentas. Y tras varios años en los que siento que Instagram nos exige cada vez más y nos da cada vez menos, me pregunto, ¿merece la pena?

*¿Has notado que la he llamado plataforma y no red social? Más adelante te doy la clave.

Índice:

  • Mi experiencia.
  • Instagram, lo bueno bello, lo feo y lo malo.
  • A tope de FOMO.
  • ¡Pero si sólo la uso para entretenerme!
  • Y además de todo lo anterior...
  • Así está siendo mi proceso.
  • Actualización: Tres meses después.
  • Bibliografía

Mi experiencia.

Mi relación con la tecnología siempre ha sido contradictoria. Dentro de mí hay una persona que adora el olor de los libros, los teléfonos con un cable que enrollarse el el dedo mientras hablas apasionadamente con una amiga y las máquinas de escribir con su cla cla cla mágico. Y fuera, hay una persona que tiene un smartphone, un ipad, un kindle, un portátil y un ordenador de mesa con una pantalla 4k que me estalla la cabeza de gusto cuando trabajo en  mis ilustraciones.

Fui de las últimas de mis amigos en tener teléfono móvil. Me parecían tan útiles como endiablados. También me lancé tarde a la carrera de las redes sociales, pero lo hice sin paracaídas y de cabeza. Me uní a Facebook, a Twitter, a Pinterest, a We Heart It, Tumblr, Flickr, me abrí un blog, un canal de Youtube, probé muchas otras, y finalmente, creé cuenta en Instagram.

Poco a poco redefiní mi relación con cada una. Excepto Instagram, las desinstalé todas de mi teléfono y las consulto muy esporádicamente, y normalmente con un propósito.

Instagram es la red social a la que me uní huyendo de las demás, en la que encontraba contenido cuidado con mimo, fotos preciosas, ilustraciones originales, inspiración sin fin. Me iniciaba como ilustradora y allí podía seguir a mi artistas admirados, conocer nuevos y darme a conocer yo. Sentía cierta presión por tener presencia en esta red social que había explotado tan fuerte. Palabras como visibilidad o engagement estaban en boca de todos.

Mi experiencia hasta la fecha en Instagram ha sido agridulce, por un lado me ha conectado con algunas personas estupendas, he conocido creadores fabulosos, me ha mantenido al tanto de ciertas tendencias, he sido parte de comunidades muy interesantes. Pero, ¿es suficiente?

He dedicado innumerables horas educándome sobre el funcionamiento de esta cambiante red social, diseñando contenido a medida, planificando, analizando estadísticas, buscando nuevos seguidores, en definitiva, siendo más creadora de contenido que ilustradora. Intentando no caerme de encima de un algoritmo que parece un toro mecánico.

También he perdido muchas horas scrolleando en un océano de imágenes de vidas ideales, ilustraciones espectaculares, triunfos ajenos, y un sorprendente número de labios (y culos 🍑) con forma perfecta de corazón. Y esto ha tenido consecuencias negativas en mi autoestima, a nivel profesional y también personal.

Y es esta sensación de correr sin avanzar, de compararme, de invertir tanto tiempo, esfuerzo, tanto de mi… lo que me llevan a preguntarme, ¿hay vida fuera de Instagram?

Instagram, lo bueno bello, lo feo y lo malo.

Como son muy nerd y muy ratón de biblioteca, lo primero ha sido documentarme. Quería conocer la experiencia de otras personas viviendo off the grid digitalmente. Me ha sorprendido encontrar muchos testimonios de gente tranquila y positiva, con carreras satisfactorias, y no melenas enmarañadas, gorros de papel de plata y teorías de la conspiración.

Y mientras arrugaba el gorrito de papel aluminio que me acababa de fabricar, he analizado sus razones y su proceso tomando buena nota. (En la bibliografía puedes encontrar varias experiencias diferentes.)

Para empezar, Instagram está diseñada como una plataforma de venta, no como una red social. Los anuncios están al mismo nivel que las publicaciones y se confunden con éstas. Mismo diseño y tamaño. Además hay publicaciones patrocinadas y publicaciones con botones de compra. Y por último, se beneficia recopilando datos de sus usuarios, de lo cual a priori no estoy en contra, pero en el caso de esta mega plataforma que pertenece a Facebook, me genera dudas.

¿Has escuchado la famosa frase “Si no pagas por un producto, entonces el producto eres tú?”

Se nutre del contenido y de la popularidad de sus usuarios. Este contenido entra y se pierde en un océano de publicaciones en microsegundos. Y no se puede buscar en motores de búsqueda como Google o DuckDuckGo. Creo que mi contenido, en el que pongo tanto tiempo y cariño, estaría mejor albergado en un espacio propio y más permanente, o al menos, más localizable.

Además, Instagram cada vez exige más a sus usuarios: un calendario de publicaciones estable, añadir contenido en todos los formatos de las nuevas funcionalidades que saca (Stories, Reels, IGTV, …). Para darle de comer hay retos, tendencias en forma de hashtag, … Y todo eso influencia mi trabajo y lo restringe.

“En un mercado competitivo en el siglo XXI, lo que se valora es la habilidad de crear cosas excepcionales y valiosas. El mercado descarta actividades que son fáciles de replicar y que producen una pequeña cantidad de valor.” Cal Newport, profesor asistente de informática en la Universidad de Georgetown, autor de varios libros sobre cómo mejorar el rendimiento en la escuela y en el lugar de trabajo.

A tope de FOMO.

FOMO o Fear or Missing Out, tener miedo de perderte lo que está sucediendo.

Una vez entendida esta plataforma, sigue habiendo dos factores que me producen cierta ansiedad sobre la idea de salir de ella. El primero, ¿cómo afectará a mi emprendimiento? El segundo, ¿voy a perder el contacto con mis amigos, me voy a perder sus vidas, los eventos?

Mi primer miedo es la famosa “visibilidad”. Esta red social es la mejor herramienta de márketing, y mayor fuente de ingresos de muchos artistas. He de reconocer que para mí no lo es. Muchos de esos artistas con éxito en esta red, sin quitar ni un ápice de mérito a su trabajo, talento y dedicación, entraron en Instagram en una época más amable y de más crecimiento.

El año pasado hubo un cambio en el algoritmo que cambió totalmente las reglas del juego. Perfiles con miles y miles de seguidores vieron como sus publicaciones dejaban de mostrarse como antes. Muchos creadores vieron afectada su principal vía de ingresos.

Además, creo que todo el tiempo que invierto en Instagram, produciría mejores resultados si me enfocara en llegar a la gente correcta por otras vías. Actualmente, Instagram difícilmente va a hacer que nadie “me descubra”, especialmente, sin invertir dinero.

Hay otras maneras efectivas de llegar a tus clientes: un blog con buen contenido, vídeos interesantes en Youtube, un newsletter, ¡o simplemente mandar emails a los clientes con los que te gustaría trabajar! Y si esta red social no te está funcionando, quizá haya otras que te produzcan mejores resultados.

Ahora viene el FOMO o Fear of Missing Out. Es decir, el miedo de quedarse al margen de las vidas de los demás o perderte eventos. Es un miedo muy humano, especialmente si tienes amigos en diferentes lugares y sobre todo en estos tiempos, en los que es complicado verse. Lo primero, los amigos de verdad te mandan fotos, os llamáis, y hacéis un esfuerzo por estar en contacto. Y lo segundo, en Instagram no se generan conversaciones reales, en definitiva, no se produce una auténtica conexión. No digo que no se pueda conocer gente fantástica, pero estoy segura de que la relación se va a ahondar por otras vías.

¿Y es realmente útil como espacio para el networking? Cuando el éxito y la credibilidad se mide en seguidores y likes y no en la valía profesional, me hace dudar. En los últimos tiempos he descubierto un gran número de artistas que trabajan para marcas importantes y con grandes publicaciones, y cuya presencia en Instagram es meramente testimonial. Hay vida profesional más allá de esa plataforma.

¡Pero si sólo la uso para entretenerme!

Quizá, si nos hubiéramos tomado un momento para reflexionar antes de abrirnos una cuenta en muchas de las redes sociales, muchos hubiéramos terminado no haciéndolo.

Actualmente, los daños de las redes sociales están bien documentados: tienen efectos psicológicos, como un aumento de las tasas de depresión entre sus usuarios, generan adicción y pueden reducir permanentemente tu capacidad de concentración.

Facebook es la propietaria de otras plataformas como Instagram o Whatsapp. El presidente fundador de Facebook, Sean Parker, dijo públicamente que la compañía se propuso que el usuario consumiera tanto tiempo como fuera posible. Afirmó que se estaba "explotando una vulnerabilidad en la psicología humana".

Y estoy yo como para que se juegue con mi delicada psique.

Me he decidido a entretenerme de manera más consciente, y en lo que a mi teléfono se refiere, eligiendo opciones que me permiten disfrutar y absorber la información de manera más lenta, como blogs, podcasts o audiolibros (¡ya he avisado de que soy un poco nerd!). La necesidad de desconectar no tiene porque significar lanzarse en un mar de publicaciones sin sentido.

Algunas apps que me encantan:

  • Feedly para leer blogs.
  • Blinkist para leer resúmenes de libros de no ficción.
  • Storytell para escuchar audiolibros.
  • Spotify para escuchar podcasts y música.

Y además de todo lo anterior:

  • ¿A quién le importa lo que yo haga a todas horas?
  • Prefiero ver a mis amigos en la vida real.
  • Quiero ser yo misma, no una creación para internet ni una marca personal.
  • Prefiero consumir información en Internet de una manera más lenta y profunda.
  • Instagram ya no es una red social.
  • En los sugeridos, hay más cuentas de reposts que personas reales creando contenido auténtico.
  • No es una plataforma neutral, hay tendencias de pensamiento con más repercusión. De la censura a los pezones femeninos ni hablamos.
  • Mi tiempo es limitado, prefiero aprovecharlo, aunque sea para descansar.

Así está siendo mi proceso.

Todavía estoy en fase de analizar qué y cómo lo voy a hacer, como he comentado al principio, muchos artistas se toman descansos y otros optan por directamente borrar sus cuentas. Por el momento, creo que voy a elegir una opción intermedia: voy a mantener la app en mi teléfono (fuera de la pantalla principal), y la voy a usar esporádicamente para actualizar mi perfil cuando lo considere necesario y contestar los mensajes. No voy a trabajar ni crear en torno a esta app, y desde luego no voy consultarla cuando me aburra.

Todavía siento cierta reticencia a que alguien me busque para comprobar si le encajo para un proyecto, y al no encontrarme en las redes, me descarte directamente por rarita.

Los primeros días, después de tomar esta decisión, me he encontrado cogiendo el teléfono de manera refleja para abrir la app. Pero o bien lo dejo y cojo otra cosa, o bien elijo alguna de las otras opciones de entretenimiento. Esta nueva  situación me hace reflexionar sobre la cantidad de veces que cogemos nuestros teléfonos cuando tenemos 30 segundos de inactividad para nuestro cerebro. Quizá habría que dejarlo descansar.

Ya no siento que se me pasen las horas en el teléfono en un pestañeo, pero sin aportar nada. Me encanta disfrutar con calma las publicaciones de los blogs de otras personas, tengo mucho más tiempo para leer libros y para otras tareas más activas.

También he notado que me concentro mejor y un pequeño aumento en mi productividad. No sólo evito un montón de distracciones, si no que mi atención se mantiene más tiempo.

Y bueno, echo un poco de menos ver a diario las obras de otros ilustradores, artistas, fotos inspiradoras… Pero por otro lado está teniendo un impacto muy positivo en mi autoestima y en mi creatividad. No me siento tan influenciada y empiezo a conectar conmigo misma de nuevo. Cuando necesito inspiración, vuelvo a las fuentes: ilustradores clásicos, pintores, cine, la naturaleza, e incluso mis propias experiencias.

No sé dónde estaré en unos meses, pero de momento, esto está funcionando para mi.

¿Te has planteado dejar Instagram? ¡Cuéntamelo! Igual acabamos creando la comunidad de los raritos virtuales.

Actualización. Tres meses después…

Estos tres meses me han demostrado que Instagram no me aportaba lo suficiente en comparación con todo lo que ponía yo dentro de ella. Ahora mismo me produce un poco de pereza usarla.

Mi relación actual con esta red es mucho más sana, y en la que yo he tomado las riendas. (¡Chúpate esa, algoritmo!) Como he empezado este proyecto que me está haciendo tan feliz, sentía que necesitaba complementarlo con algunas publicaciones en esta red con fotos de las cosas que descubro y mis ilustraciones, pero intento que sean más espontáneas y comerme menos la cabeza. Quiero que mis fotos sean bonitas y mis publicaciones aporten, pero estoy dejando a un lado ese perfeccionismo paralizante que me hace pensarme todo 1000 veces.

Además de para publicar de vez en cuando y a mi ritmo, en ocasiones consulto las actualizaciones de mis amigos, o de gente que me interesa especialmente, pero soy yo la que elige lo que mira. A la semana, dedico menos de una hora a Instagram en total. Y esto suma editar mis fotos y escribir mis textos.

Todos los beneficios que comentaba hace tres meses siguen ahí: mayor productividad, tiempo libre, la cabeza menos aturullada, mayor autoestima…

Me alegro de haber encontrado una solución que funciona para mi y de haber creado una relación con Instagram a mi medida y flexible.


Bibliografía:

Why you should quit social media. Ted Talk by Cal Newport.

Does social media make you lonely? Harvard Health Blog.

Social Media Use and Mental Health among Young Adults Pubmed.

Why I quit social media by Julia Bausenhardt.

Social media apps are 'deliberately' addictive to users by BBC News

Marloes de Vries taking a Break from IG.

An Intermission from Instagram by Rebecca Green.

Do Artists Need Social Media to Be Successful? » Artist Who Quit Instagram + It Changed Everything. Video.

Will We Ever Evolve Out Of Social Media? by Refinery 29.

I Don't Think Instagram is Good For Artists de Holly Exley. Video.